En Anostus no hay noches ni días, sólo una bruma rojiza que envuelve el paisaje. Hay dos ríos, el río del Placer y el del Dolor, en cuyas márgenes crecen árboles venerables. Los árboles del río de Dolor dan frutos que producen pena y el viajero que los pruebe pasará llorando y padeciendo el resto de sus días y morirá del mismo modo. Los frutos de los arboles del río del Placer son todo lo contrario, y el que los pruebe se sentirá libre de sus deseos anteriores. Si alguna vez amó a alguien, olvidará su amor, e iré rejuveneciendo hasta volver a ser el que fue en sus primeros años de vida, muriendo como un niño recién nacido. (Claudio Eliano: Historia varia. Siglos II-III.)
Alberto Manguel & Gianni Guadalupi: Guía de lugares imaginarios. Madrid (Alianza), 2014², p. 46
Consideraciones sobre el InfiernoTeoría del Infierno de Emmanuel SwedenborgEl Infierno en los griegos: el distrito celestial y la condena de Sísifoideas del InfiernoPaolo y Francesca en el InfiernoEl Infierno musulmánHades, el concepto del Infierno griegoEl Infierno en la antigua MesopotamiaEl Purgatorio de San PatricioEl fallido rescate de Balder de los InfiernosUbicación geográfica del infiernoDescripciones del infierno
El enamorado y el olvidoEl amor y el conocimientoEl amor estoicoCómo olvidar un amorLa necesidad de cierta ingenuidad para amarLas parejas que se reencuentranImpertinencia de las confesiones amorosasLa dilación en el amorEl amor institucionalizadoSeñales del enamoradoHechizos para conseguir el amor de una personaPreferencias en el amorLas relaciones efímeras en el amorSobre las penas de amorQué amor recordaremos antes de morir